Tel Aviv. Ya se han ido todos. Mejor dicho: la mayoría sigue por aquí pero en otras ciudades, visitando. Y yo ahora solo espero el momento de coger el avión, mañana.
Me siento confusa. Me habría gustado quedarme más tiempo, visitar más sitios, con los demás. Pero al mismo tiempo, tengo ganas de irme ahora. Me siento en un limbo y tengo ganas de volver a la vida y las libertades de siempre.
Tengo ganas de contaros lo que viví, pero no sé si seré capaz: me cuesta ordenar las emociones vividas, me cuesta encontrar respuestas y motivos.
Preferiría seguir viviendo, aquí, un poco más... tengo que volver!
No paro de pensar en las personas al otro lado del muro, pienso en su bella, caotica tierra, pienso en sus sonrisas, en lo amable y acogedores que son todos y pienso en el odio que llevan por dentro... no se ve, pero allí está. Huyen a todo intentando disfrutar de la cotidianidad pero es dificil acostumbrarse y resignarse a la situación que viven. El sueño de todos es poder irse, pero también poder volver, poder vivir serenamente. Irse por gusto no es lo mismo que irse por obligación.
Echo de menos la fuerza de esas personas con las raices tan agarradas al suelo y con la fantasia de volar.
Voy a dar una vuelta por la ciudad, voy al mar, dejo que pase el tiempo...
Hasta pronto, a todos! Tengo ganas de abrazaros!!
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